Una de esas noches desveladas y retintas en casa de GT, le pregunté su opinión sobre J. Chirgo y el antimutismo. ¿Y eso con qué se come? No. Es una de las vanguardias tardías, y le expliqué tímidamente, lo mejor que pude (que en realidad es decir poco) quién era Chirgo y qué el antimutismo. Hizo una mueca y, al compás de la Danza de los sables, respondió:
—Georges Steiner se pregunta en Tolstoi o Dotoievsky si la novela debe seguir a Tolstoi o a Dostoievsky —dijo apuntándome con el dedo como quien hace una advertencia—, y después de no sé cuántas páginas muy chingonas donde argumenta que Ana Karenina esto y los personajes tortuosos de Dostoievsky, termina diciendo ¡ni madres, Tolstoi y Dostoievsky: la épica y la tragedia! Eso es la novela, chingáos, no esas mamadas que te acabas de inventar del antisuflismo y como se llame...